Dupin, Edgar y yo

lunes, 22 de diciembre de 2008


Últimamente he redescubierto y desempolvado un viejo libro de Edgar Allan Poe; una recopilación de cuentos entre los que se encuentran algunos tan conocidos como "El escarabajo de oro" o "Los asesinatos de la rue Morgue". Ésta noche lo he vuelto a leer con la intención de seguir deleitándome con la prosa de Poe, tan habitual en la expresión como extraordinaria en el contenido, semitumbado en el sofá de mi salón.
Allí, he atracado mi cuerpo y he dejado navegar mi imaginación por la rue Morgue.Soy culpable de haber allanado ,por la ventana de madamme L'Espanaye,una morada en la que habíase cometido un brutal crimen. He sido Dupin durante un instante,ese personaje perfectamente analítico y rebosante de ingenio y detallada facultad de observación. Reconozco que me asombra la facilidad con la que este atormentado escritor reflexiona sobre temas cotidianos y verdades mundanas que por ser como son,obvias, se convierten en conceptos en los que nadie repararía de por sí. Dicen que Poe era un alcohólico sin remedio y que parte de ese conflicto que plasma página tras página no es más que un reflejo de su continuo estado de embriaguez. Sin embargo, hay que reconocer el enorme genio que se esconde detrás de cada hilo tejido que forma, en cada una de sus fábulas, una enorme telaraña que atrapa al lector. Dupin es un avatar, un esbozo de dibujo que inventa Poe para captar la anodina falta de interés del ser humano por los detalles. Los pequeños requiebros de los objetos, animados o inanimados, a los que nosotros añadimos la personal firma de nuestra subjetividad. Nosotros que al recordar un pasaje de nuestras vidas, lo inventamos a nuestro antojo; sin darle ni la forma ni el momento correcto sino basándonos sólo en las sensaciones que una vez nos causó.
A pesar de todo, y sin querer desviarme, Dupin (el personaje principal de "Los asesinatos de la Rue Morgue") es mi perfecto alter-ego en la ficción. Alguien que intenta, siempre que puede, resaltar lo menos importante optando por no redundar lo redundante. Y creo haberme dado cuenta de mi idilio de tinta y papel con Dupin en cuanto mi imaginación ha vuelto a puerto y he cerrado el libro. Es entonces, cuando he levantado la vista y he visto a mis padres durmiendo. Y he pensado, que nunca llegas a conocer a las personas hasta que las ves dormir. Dupin hubiera pensado algo parecido. La respiración fuerte fruto de un día agotador, se perfila en una expresión de profunda paz en sus caras. Dupin hubiera pensado cuán orgulloso se siente de ellos, y como se esfuerzan cada día por hacer a uno más y más feliz. Ese esfuerzo que los hijos nunca les reconocen,salvo en ciertas ocasiones esporádicas, no sé si por vergüenza o porque simplemente debe ser así. Sí, estoy casi seguro de que yo, es decir,Dupin en la ficción hubiera sentido el mismo pálpito. Lo que no estoy muy seguro es de si ese pálpito hubiera llevado a Dupin a escribir lo que yo estoy escribiendo. Las personas que no son reales suelen ser más valientes que las de carne y hueso. Ahora que lo pienso, quizá me parezca más a Poe. A fin de cuentas, él creó a Dupin por alguna razón, quizá porque no supo decir algo en algún momento y lo creó como yo; volviendo al refugio.De la tinta y el verso.



THE ALAN PARSON PROJECT-A dream within a dream (Música para acompañar del disco dedicado a Edgar Allan Poe "Tales of mistery and imagination Edgar Allan Poe)



"Tales of Mystery and Imagination
Edgar Allan Poe" (Narration Orson Welles)

For my own part, I have never had a thought
Which I could not set down in words
With even more distinctness that which I conceived it.
There is however a class of fancies of exquisite delicacy
Which are not thoughts and to which as yet
I have found it absolutely impossible to adapt to language.
These fancies arise in the soul,
Alas how rarely, only at epochs
Of most intense tranquillity
When the bodily and mental health are in perfection.
And those mere points of time
When the confines of the waking world
Blend with the world of dreams.
And so I captured this fancy
Where all that we see or seem
Is but a dream within a dream.

¿Somos solidarios?

lunes, 15 de diciembre de 2008


CQC es una de esas pequeñas perlas que llevan más de una década en televisión y cuya fórmula parece no agotarse. Los reporteros del programa desarrollan secciones llenas de humor y sonrisas, pero a la vez se cuidan mucho las temáticas sociales y quizá por ello; su audiencia se mantiene aunque no sea una cifra desmesurada.
He decidido coger el ordenador y postear una nueva entrada a raíz de uno de los reportajes del programa de hoy que aún no ha acabado. Caiga quien Caiga ha propuesto a uno de sus "hombres de negro" (Maldo) salir a las calles de Madrid a sentir de primera mano el espíritu samaritano propio de las navidades. Como decía, este reportero se ha disfrazado de mendigo y se ha tumbado en una de las "arterias" peatonales y ha esperado pacientemente durante más de una hora y media a que alguno de los viandantes dedicara unos segundos a preocuparse por su estado. Sólo una persona lo hizo y en ese momento no hubo sonrisas para él, sino reconocimiento por parte del falso mendigo; después de haber experimentado en sus propias carnes como distintos ejecutivos y muchas mujeres de compras en un Corte Inglés cercano ignoraban su presencia hasta el punto de saltar por encima de él, literalmente.
Pero claro, hay no acaba la cosa sino que apenas media hora después el mismo Maldo decidió enfundarse un traje ,una corbata y un maletín y repetir la operación. En esta ocasión Maldo tuvo más suerte; sólo tuvo que esperar 50 segundos y cinco personas lo habían rodeado. Increíble ¿verdad? ¿O acaso no nos sorprende? Ciertamente muchos de nosotros hubiéramos actuado de la misma forma.
A continuación, pidió dinero con dos roles diferentes, y como mendigo obtuvo 7 euros mientras que como reportero y con una cámara delante consiguió una respuesta masiva en forma de más de 200 euros. Excusas como: "tengo las uñas pintadas y no puedo sacar dinero del bolso" han ido apareciendo a lo largo del programa ante mí. Luego, dos estudiantes de ADE se jactaban de que si la crisis no les afectaba por trabajar en sector privado,a ellos no les preocupaba el paro. Más tarde, risas y tonterías con sendas entrevistas a "la Chica" y a Carlos Sobera.
Entre avergonzado y horrorizado he de reconocer que todos somos tal cual somos. La navidad ,a veces, no puede ocultar la auténtica verdad: no hay pobreza más grande que la pobreza de una sombría insensibilidad.

Zapatero a tus zapatos



Éste hubiera sido uno de los consejos que le habría ahorrado al actual presidente de EEUU el mal trago de ayer cuando ofrecía una rueda de prensa en su último viaje a Irak como mandatario.
Uno de los periodistas presente le lanzó sus zapatos y le llamo "perro" ,uno de los insultos considerados como más graves en su cultura. Si no hubiera invadido Irak gratuitamente, si no hubiera maquillado las muertes civiles acaecidas, si no hubiera conseguido beneficios económicos a costa de la pobreza de un pueblo que se muere de hambre, si el oro negro no le hubiera ocultado la sangre roja; quizá y sólo quizá medio Oriente Medio no odiara a George W. Bush.

Ficciones: La mujer sin rostro

domingo, 14 de diciembre de 2008


Llegaba tarde,cansado y lleno de bolsas de compras a la parada del autobús que pasaba por mi casa. Hacía un frío malvado, del que se mete a conciencia por debajo de la ropa produciéndote esa desagradable sensación a humedad. La nariz la tenía helada y las manos,aunque resguardadas por mis grises guantes de lana,las notaba rígidas. Cuando por fin me senté y estiré un poco las piernas, me quede absorto con las luces de navidad que adornaban las farolas. Allí entre las palmeras que aderezaban el paseo del Parque, brillaba un copo de nieve blanco y luminoso; mientras una fila de bombillas azules imitaba el leve goteo de la descongelación. No dejaban de pasar los coches a toda velocidad; entre aquél adorno y yo. ¿Alguien se había dado cuenta de lo hermoso e hipnótico que podía llegar a ser aquél continuo parpadeo? No, seguramente no. Sería el cansancio,pensé.
Me di cuenta que hubiera estado sólo en la parada; de no ser porque a mi lado había alguien. No había reparado en ella. Por un momento, me sentí incómodo e intenté hacer como que algo captaba mi atención en la dirección opuesta a sus ojos; y mire mi teléfono por si alguien se había acordado de mí. Pasaban los minutos y el autobús no aparecía, lo cual me sobrexcitaba. Hoy no podría decir si quería que llegara o que no llegara, porque en esos momentos me sentía confuso. No había conseguido todavía, mirar su cara, que parecía distraida con cualquier cosa menos con mi presencia. Pero yo sabía que estaba pensando en mí, que aquél ser que respiraba el aire que yo expulsaba; estaba escribiendo y tachando muchos nombres de una lista infinita en la que podría estar el mío. Y, seguramente, también habría imaginado cual era mi destino o de donde provenía y si esas bolsas eran perfumes para alguna otra mujer, la cual me esperaba dormida en mi cama. No puedo negar que yo también la imaginé,morena o rubia,alta y delgada. O quizá corpulenta. La imaginé de mil maneras, y entonces, sonó su voz. Era una voz clara, como el sonido del agua cuando cae en una gruta que parece no querer molestar a nadie con su ruido. Me recordaba al calor de la chimenea, a un vaso de leche y una buena película. Refugiado en las palabras que salían de sus labios rogué que no acabara nunca. Me armé de valor, lo intenté varias veces y nunca conseguí mirarla. Porque no quería que se rompiera el hechizo de no saber quién era: el embrujo del disfraz que la hacía perfecta.
Fue cuando llegó el autobus número 23, el que pasaba por mi casa. Ella no se inmutó, siguió hablando por el móvil sin la más mínima intención de levantarse. Actué rápido: yo también me quedé sentado. No sé si fueron diez o quince minutos los que transcurrieron entre que pasó mi autobús y llegó el de ella, pero lo que si sé es que no le dije nada, ni quise averiguar de qué color eran sus ojos. Yo permanecí sentado mientras seguían cruzando los coches hacia la Alameda.
El copo de nieve parpadeaba, pero ya no me parecía hipnótico; ahora sólo me molestaba. Un poco.

Ayudas "asociales"

jueves, 11 de diciembre de 2008




















Beca: Subvención para realizar estudios o investigaciones. O al menos eso es lo que nos dice la RAE acerca de un término que hoy me parece desvirtuado. Beca, es para mí, un engañabobos; una cortina de humo que es para muchos una oportunidad única para irse de viaje "por la cara".
Hay demasiadas personas que juegan a hacer la trampa, donde deberían cumplir la ley; por ello algunos beneficiarios de beca deberían tener remordimientos acerca de a quién le correspondería esa beca si las tres o cuatro casas de las cuales cobra tres o cuatro alquileres cada mes, no estuvieran a nombre de terceros. Cómplices de un juego de niños que le cuesta a más de un estudiante los sueños de poder terminar sus estudios sin tener que estar "prehipotecado" por bancos que, como no podía ser de otra manera, siempre buscarán conseguir duros a pesetas.
Y el estado no ayuda,al contrario, pervierte aún más la situación con unos requisitos académicos que a mi modo ver, resultan poco útiles para evaluar el trabajo que has empleado. Tener el 60 % de los créditos aprobados el año anterior no es garantía de que esa cantidad de créditos no los estés obteniendo en última convocatoria. Lo que ahora está de moda es otra cosa, invertir todo el tiempo en ocio con la seguridad de que el año que viene podras vivir de gorra; gracias a la inestimable ayuda de nuestras tan justas becas.

Pero si me dan a elegir

martes, 9 de diciembre de 2008


Joaquín Sabina-.La del pirata cojo

No soy un fulano con la lágrima fácil de esos que se quejan sólo por vicio,
si la vida se deja yo la meto mano, si no, aun me excita mi oficio.
Y como además sale gratis soñar y no creo en la reencarnación,
con un poco de imaginación partiré de viaje enseguida
a vivir otras vidas, a probarme otros nombres,
a colarme en el traje y la piel de todos los tipos que nunca seré.

Al Caponne en Chicago, legionario en Melilla, pintor en Montparnase,
mercader en Damasco, costalero en Sevilla, negro en Nueva Orleans.
Viejo verde en Sodoma, deportado en Siberia, sultán en un harén,
policía ni en broma, triunfador de la feria, gitanito en Jerez.
Tahur en Montecarlo, cigarrillo en tu boca, taxista en Nueva York,
el más chulo del barrio y tiro porque me toca, suspenso en religión.
Confesor de la reina, banderillero en Cádiz, tabernero en Dublín,
comunista en las Vegas, ahogado en el Titanic, flautista en Hammelin.


Pero si me dan a elegir entre todas las vidas yo escojo
la del pirata cojo con pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo,
el viejo truhán, capitán de un barco que tuviera por bandera
un par de tibias y una calavera.

Billarista a tres bandas, insumiso en el cielo, dueño de un cabaret,
arañazo en tu espalda, tenor en Rigoletto, pianista de un burdel.
Bongosero en La Habana, cazador en Venecia, anciano en Shangri La
polizón en tu cama, vocalista de orquesta, mejor tiempo en Lemans.
Cronista de sucesos, detective en apuros, conservado en alcohol,
violador en tu sueños, suicida en el viaducto,guapo en un culebrón.
Morfinómano en China, desertor en la guerra, boxeador en Detroit,
cazador en la India, marinero en Marsella, fotógrafo en Play-Boy.


Los libros no arden tan mal

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Asesinato de Ignacio Uria por ETA


Hace no más de un año alguien, a quien quiero con locura, me regaló un libro. Sí, puede que yo antes le hubiera susurrado al oído el título; pero lo cortés no quita lo valiente. Su nombre: Los libros arden mal. Siendo sincero, tras unas 100 páginas de dicha novela; ésta no me consiguió atrapar, y no es que fuera mala sino creo que la leí a destiempo. Como esas experiencias que llegan pronto, antes de que puedas encajarlas. Sin embargo, su título viene como anillo al dedo; porque pensando y repensando,he llegado a la conclusión de que en tiempos de fuego y ceniza lo primero que se
incendia es la razón. Es quizá el mejor combustible que el hombre ha encontrado en siglos, qué digo...en milenios. El ser humano,ése genio de las grandes estupideces, capaz de lo matar por matar ya no me sorprende. Y no crean que me sienta bien almorzar tranquilamente y disfrutar de una reparadora siesta,como hacemos casi todos, sin pensar en lo terrible que es que una serie de animales que se hacen llamar etarras cosan a balazos lo que para ellos es una víctima de la "revolución". Una revolución a la que todavía no le hemos cortado las alas, ante la que nos encojemos de hombros como cuando un hijo revoltoso hace una trastada.

Ahora se habla mucho de si es maltrato o no la típica "guantada" de toda la vida de un padre a su hijo. No podré negar que yo las he recibido, y aquí estoy sin trauma ninguno; sin ser un asesino ni un pederasta.En contra de lo que muchos crean, todos tenemos parte de culpa en esto;porque somos nosotros los que clasificamos esas atrocidades, dándole más importancia a algunas que a otras;volcando el país con alguna víctima y sin hacer nada por muchas otras. Aún no hemos dado suficientes guantadas, ni ese grito generalizado, ni ese puñetazo a la mesa para hacernos respetar; y lo sabemos.No he descubierto una fórmula secreta, ni he destapado ninguna verdad oculta; porque en el fuero interno de cada uno hay una voz que revela si se es o no cómplice. Yo no soy quien juzga a nadie,yo sólo me juzgo a mí mismo. Lo único que puedo hacer por vosotros es daros este pensamiento para que lo utilicéis como buenamente podáis; muchos serán los que pasen 'la patata caliente' ,quizás un par o tres le den vueltas durante cinco minutos, pero al menos uno, un servidor, ha sacado algo en claro de todo esto: para que se cometan estos crímenes sin perdón ni justificación, los libros no deben arder tan mal...

 
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